La flamenca aprovechó para responder en directo a los ataques a la tauromaquia que una concursante había lanzado dentro de la Academia

La controversia comienza hace casi dos meses, durante la primera semana de concurso de Operación Triunfo 2020, el programa emitido por RTVE. Tres concursantes estaban debatiendo a la hora de la comida sobre algo muy común en España: la afición a los toros. Una de las concursantes que participaba en la conversación, Maialen, se posicionó claramente en contra de estas prácticas. En un momento de calentón, llego a tacharlas de «nazis», alegando que «hay que ser muy psicópata» para ir a una corrida de toros.
Sin embargo, algo que podría haberse quedado en una simple charla de sobremesa (de hecho, ni siquiera fue emitido en TV ni seleccionado en «mejores momentos» del canal 24h de YouTube) llegó a los oídos de colectivos taurinos a los que les pareció indignante que RTVE y Gestmusic (productora del programa) permitiesen que en su espacio se vejase públicamente de esa forma a los aficionados a los toros. La organización del programa pidió perdón por los comentarios de Maialen alegando que eran la opinión de la chica y no la de Operación Triunfo y, mucho menos, la de RTVE. Admitieron además que, a pesar de tratarse de la libertad de expresión de la concursante, esta se efectuaba en un espacio público (cosa de la que ella no había sido consciente al hablar) y que la tauromaquia está protegida por la Constitución Española.
Una vez más, todo podría haberse quedado ahí, pero no fue así. En la gala 5, la concursante Nia fue elegida favorita por la audiencia, nombramiento que conlleva un privilegio, en este caso sería el de cantar con un artista invitado la siguiente gala. Dicha estrella invitada resultó ser Estrella Morente, la cantaora de flamenco, que hizo popular la versión flamenca de «Volver», el tango de Gardel, para la película de mismo nombre dirigida por Pedro Almodóvar y protagonizada por Penélope Cruz. Esta fue también la canción elegida para que ambas la cantaran en la gala 6, que se emitió el pasado domingo.
Cuando llegó la hora de la actuación, la guitarra empezó a sonar y Estrella comenzó a cantar unos versos que no coincidían con la letra de Gardel. Todo el mundo se quedó perplejo, sobre todo Nia, cuya cara dejaba claro que aquello no lo habían practicado en los ensayos. Lo que en principio se pensó que era una improvisación resultaron ser unos versos del poeta Rafael Bergamín que defienden la tauromaquia y desdeña a quien la critica:
«Ni el torero mata al toro ni el toro mata al torero, los dos se juegan la vida al mismo azaroso juego. No trafiquéis con su alma. No le perdonéis la vida al toro bravo en la plaza, que es humana cobardía robarle al toro su muerte a solas con su agonía.»
Rafael Bergamín, La claridad del toreo (1987)
Después, la cantante inició la canción original y la gala finalizó con normalidad. Al día siguiente, durante el repaso de gala en la academia, Noemí Galera le preguntó a Nia si ella sabía algo, alegando que ninguno de los profesores ni nadie del equipo de OT conocía las intenciones de Estrella Morente. Nia, que a pesar de la sorpresa en el escenario había sabido reaccionar de forma natural y muy profesional, contestó que Morente sólo le había dicho que antes de empezar a cantar iba a hacer un par de «quejíos» en estilo libre, en sus propias palabras, «para calentar», que no se asustara. Galera, directora de la academia, declaró que «no es el lugar» y que «era el momento de Nia, para que ella fuera la prota, y acabó siendo su momento (el de Estrella)». A todo esto, a Maialen nadie la ha informado de que lo ocurrido se debe a sus palabras contra las corridas de toros y ninguno de los concursantes sabe nada de lo que ha estado ocurriendo fuera de la academia.
La polémica ha continuado en las redes sociales durante varios días. Se debate acerca de la libertad de expresión, acerca de la desigualdad de la reacción en comparación a los insultos por parte de los concursantes a otros colectivos, acerca de la mala actitud de Estrella Morente… Pero sobre todo, la mayoría de usuarios denuncia que se pueda hacer apología de la tauromaquia en un espacio público cuando no debería ser considerado cultura ni arte, y más aún, debería estar prohibido. Hay que tener en cuenta que la gran mayoría del público del programa es joven y esta edad tiende, como se muestra en numerosas estadísticas, a ser contrario a dichas prácticas y defender más los derechos de los animales que otros sectores. Esto nos lleva a confirmar lo que veníamos sospechando: que la tauromaquia tiene fecha de caducidad en nuestro país. Cada vez pierde más popularidad y todo indica que acabará extinguiéndose por petición popular. Heredera de generaciones más irresponsables en este ámbito, en situaciones como esta resulta evidente que la población cada vez es más consciente de la importancia de cuidar y proteger a la naturaleza, tanto a la flora como a la fauna.
