Entrevista a Itziar de Juan: ¿somos compatibles con el planeta?

¿Por qué hacemos tanto daño al planeta? ¿Cuándo empezamos a hacerlo mal? Entrevistamos a Itziar de Juan, estudiante de antropología, para dar respuesta a estas y otras preguntas y comprender la relación del ser humano con el ecosistema desde un punto de vista antropológico.

Muchas cosas han cambiado en el planeta desde el comienzo del confinamiento a nivel prácticamente global, con una reducción de la contaminación considerable hasta el punto de cerrarse el agujero de la capa de ozono en el Ártico en cuestión de meses. Por fin podemos ver la montaña en el horizonte desde la ciudad de Madrid, en lugar de una nube gris de gases perjudiciales, y todo gracias a la reducción del uso de los transportes. Sin embargo, ¿qué ocurrirá con el fin del confinamiento? ¿Volveremos a la misma dinámica de antes o habremos aprendido algo? A veces parece que ya no debamos formar parte del planeta y que lo único que hacemos es hacerle daño. Según Itziar, el problema, como vemos en lemas como el clásico There is no planet B, es que para el ser humano (especialmente el occidental y urbanita), el planeta no es más que una mina de explotación de recursos, un producto que podemos utilizar como queramos para satisfacer nuestras necesidades. Una idea y unas necesidades que sentimos como intrínsecas a la existencia pero que realmente no lo son, sino que son una creación del sistema capitalista que ha sido incrustada en nuestra cultura. Es extraíble, aunque el proceso sería muy duro. ¿Seríamos capaces o estaríamos realmente dispuestos a enfrentarlos?

La causa de la contaminación no es nuestra tendencia a la socialización, es decir, no es nuestra ausencia en el mundo lo que es necesario para arreglar las cosas. Podemos seguir desarrollando una vida y un estado. Para Itziar, las relaciones sociales son más importantes y necesarias para el ser humano que la relación con el medio natural. Eso sí: necesitamos que cambie su punto de vista, pues de nuevo las hemos sustentado en las comodidades del estado de bienestar, por las cuales no nos importa sacrificar el hábitat. Esto es un engaño muy grande, como cada vez más vamos comprobando con la destrucción progresivamente irreversible de la Tierra. ¿Cuál fue el momento en el que esto comenzó a ocurrir y cómo reparar el daño? Aunque el cambio al uso de energías renovables es alentador, quizá no sea suficiente. Sin embargo, no sería tampoco necesaria la vuelta al sistema neolítico: seguramente el paso esencial sería una verdadera concienciación (más allá de las estrategias de marketing o el activismo, sería un cambio en la estructura cultural y económica) que permitiese una reordenación de las prioridades, algo muy difícil con el fantasma del bienestar difuminando la realidad. El propio contacto con el naturaleza y el conocimiento del mundo más allá de nuestras cómodas y rápidas ciudades configura la personalidad y favorece este cambio.

Ve el vídeo de la entrevista completa para conocer las respuestas completas de Itziar de Juan a estas cuestiones desde el punto de vista de la antropología.

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