La calima arrasa con el carnaval de Canarias

La Agencia Estatal de Meteorología informaba durante la tarde del pasado sábado que “la formación y movimiento al sur y al oeste de Canarias de una borrasca, unida a la posición del anticiclón atlántico, provocaría fuertes vientos, calima y mala mar”. Los propios canarios conocen este fenómeno como “tiempo del este”, ya que cada invierno es frecuente observar la llegada de la calima a las islas empujando la arena del desierto del Sáhara y dejando una atmósfera llena de partículas de polvo en suspensión.

Sin embargo, la calima de este año ha batido récords y ha convertido el aire canario de los pasados días en “el aire más contaminado del mundo”, según informaba World Air Quality durante el sábado.

Además de provocar la cancelación de muchas actividades previstas para los carnavales, la calima obligó al Gobierno de Canarias y la Consejería de Educación a cancelar las clases (incluso universitarias) hasta ayer, miércoles 26. La Dirección General de Seguridad y Emergencias declaraba ya el viernes la situación de Alerta por Calima en Canarias, manteniendo la Prealerta a partir del lunes.

Lo que más sorprende a los canarios de esta calima no ha sido sólo la fuerza y magnitud con la que ha llegado respecto a otros años, sino que también resaltan su rapidez. Himar Luna Yánez, procedente del pueblo de Teror en Gran Canaria, se encontraba allí durante el fin de semana. “El viernes hizo buen día, la calima vino de repente. El sábado por la mañana se notaba que había calima, pero es algo normal en Canarias. Poco a poco fue haciendo más viento y al mediodía el cielo empezó a ponerse amarillento”, relata.

Teror durante el sábado por la mañana

 “Pocas horas más tarde ya costaba respirar, no se veía nada y el ambiente estaba pesado. El sábado de noche el viento soplaba tan fuerte y hacía tanto ruido que ni se podía dormir…Más que calima parecía una tormenta de arena”.

Luis de la Barrera Massieu, otro canario residente en la ciudad de Las Palmas, confirma la versión de Himar: “Parecía que estábamos en mitad del desierto, yo estaba en Maspalomas el sábado por la tarde y no se veía nada, y cuando llegué a la playa de las Canteras más tarde comprobé que la situación era igual”.

Incendios

Pico de Bandama, municipio de Santa Brígida

Entre las múltiples consecuencias que tuvo la calima, una de las más importantes e incontrolables fueron los incendios en las islas de Tenerife y Gran Canaria. Las fuertes rachas de viento, que alcanzaron unas máximas de 163 km/h, unidas a temperaturas de hasta 28 grados, dieron lugar a la plaga de incendios que asoló a ambas islas.

En Tenerife durante el sábado se contabilizaron 20 incendios en 6 municipios distintos, y en Gran Canaria el fuego llegó al parque natural de Inagua, una reserva natural protegida por albergar una flora y fauna autóctona y única en el mundo, como es el caso del pino canario que se vio arrasado estos días. Desde la región de Inagua, las llamas llegaron a los pueblos de Tasarte y Tasartico, al suroeste de la isla, y obligaron a desalojar a sus vecinos a partir del sábado y hasta el lunes, día en el que los hidroaviones y helicópteros pudieron empezar a trabajar para sofocar los incendios. Los días previos, el viento huracanado y la falta de visibilidad no se lo permitían.

Isabel de la Barrera Massieu, residente en Gran Canaria, filmando desde el pico de Bandama, en Santa Brígida

Caos en el aeropuerto

Durante el sábado, todos aeropuertos del archipiélago se verían afectados y prácticamente incapaces de mantener su funcionamiento. Ya en la mañana del domingo, el tráfico aéreo con las islas quedaba suspendido, dejando a los isleños incomunicados. 

El aeropuerto de Gran Canaria era el primero en retomar su actividad durante la noche del domingo y la madrugada del lunes, al que le seguirían el resto de aeropuertos durante el lunes. No obstante, todos ellos lo harían con “restricciones por seguridad”, dificultades y sobre todo muchos retrasos que no estarían resueltos hasta el martes.

A lo largo de todos estos días y hasta hoy, la cifra de vuelos cancelados, tanto de llegada como de salida, ascendía a un total de 745 en las islas, además de otros 84 vuelos desviados a otros destinos próximos.

Himar, uno de los tantos pasajeros afectados en el aeropuerto de Gran Canaria, explica que “el aeropuerto se volvió intransitable durante el lunes”, debido a su cierre el día anterior y la gran afluencia de gente, policía y medios de comunicación.

“Yo tenía un vuelo para el lunes que se retrasó tres horas. Cambiaron de avión y de puerta de embarque en el último momento, el aeropuerto en aquel momento era un caos y eso me hizo perder mi vuelo a mí y a muchos otros pasajeros. No se podía ni andar”, nos cuenta Himar.

Ahora toca recuperarse

Poco a poco la vida en las islas está volviendo a la normalidad. Los incendios en Gran Canaria, los últimos en sofocar, han finalizado desde el martes, y poco a poco el flujo aéreo en los aeropuertos canarios se está recuperando. Por su parte, los alumnos isleños retomaron su actividad lectiva ayer. Los más optimistas, como Luis, comprenden la calima como un aviso: «nos sirve para recordar que geográficamente pertenecemos a África y no a Europa”.

Fuente: Agencia EFE

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