Imagen de cabecera: Christin Hume on Unsplash
Esto de la cuarentena está siendo un ejercicio de imaginación constante. Todo ha cambiado, pero queremos que todo siga igual: las quedadas con los amigos, las clases del gimnasio, ver una serie por la noche, seguir trabajando y a ser posible, descansar y estar entretenidos.
Pero la realidad es que todo eso que hacíamos ya no se puede hacer, al menos de la misma manera en que lo hacíamos antes. ¿Dónde nos lleva esto? A la imaginación y a la reinvención. Para seguir con la misma vida que llevábamos pero sin salir de casa hemos tenido que darle una vuelta a todo. En lugar de ir al gimnasio, tutoriales en You Tube; las cervezas, en casa y por Zoom; el trabajo, con el ordenador y el resto como bien podemos.
Las redes también han cambiado. Instagram y Tik Tok se han convertido en las reinas del entretenimiento y aunque no todo el mundo tiene una cuenta, pocos son los que todavía no usan estas aplicaciones.
Instagram está explotando su faceta de emisión en directo: vídeos live de una hora en los que pueden colaborar hasta dos cuentas y donde quienes los ven lanzan sus preguntas y comentarios. Ya se utilizaba antes, pero nunca tanto como ahora. Uno de los nuevos usos que se le han dado a esos directos es, como Skype o Zoom, ser la plataforma que sustituye a anfiteatros o salas reservadas para charlas y talleres. Los organizadores de este tipo de evento convocan a sus seguidores a una hora y tratan de sustituir la presencialidad por la pantalla, todo lo que se puede.
A uno de estos directos ha querido unirse Pachamama. Se trata de una charla de cosmética natural llevada a cabo por Diana Burillo, fundadora de Handmade Beauty, una línea de cosmética natural y Marta Abril, una ex publicista fundadora de la comunidad The Comoonity, con estudios en yoga y medicina y cosmética natural.


Marta Abril (Izquierda) Diana Burillo (Derecha)
En este coloquio se trataron los siguientes temas que podrían resultaros interesantes y de los que queremos hacernos eco:
INCI: Saber lo que compramos.
Si queremos unirnos al mundo de la cosmética natural debemos tener una cosa clara: no se trata de marcas. Lo importante para saber si el producto que vamos a comprar es bueno, no basta con que nos lo digan en un anuncio o en el envoltorio, debemos cerciorarnos nosotros mismos.
Para ello lo más fiable es mirar el INCI (Nomenclatura internacional de ingredientes cosméticos). Sobre esto nos advierte Marta: lo más importante es saber que los ingredientes se recogen de mayor a menor en función de la cantidad que incluye de ellos el producto. Por ello, más que escrutarlos todos (que debemos hacerlo igualmente) lo primero que debemos hacer es asegurarnos que los ingredientes principales de esa lista son los que nosotros buscamos en el producto. Hablaba, por ejemplo, de aceites o cremas de rosa de mosqueta donde la rosa de mosqueta era el último ingrediente de la lista, es decir, el que se encontraba en menor proporción en el producto.
Diana quiso matizar sobre esto. “Los ingredientes tienen que estar en latín” (Aqua, Parfum, Sodium), y dentro de esto, “los que llevan números delante suelen ser químicos”.
¿QUÍMICOS, TÓXICOS, VEGANOS O ECOLÓGICOS?
Estos son algunos de los adjetivos que las marcas utilizan como cebo para atraernos. “Sin químicos” o “Ingredientes ecológicos”. Marta puntualizaba: es lo mismo ecológico que orgánico. La fundadora de The Comoonity resaltaba la dificultad de adquirir un producto en el mercado completamente respetuoso con el medio ambiente “yo siempre trato de elegir lo mejor dentro de las posibilidades” aclaraba. “Me da mucha rabia cuando algunas marcas venden con eslóganes como “Con aceites minerales” que suena muy bien, pero ¿qué es lo que hay detrás de eso? ¡Petróleo! ¿Cómo le vas a sacar aceite a una piedra?” Decía entre la risa y la indignación.
A colación de esto, Diana puntualizaba las diferencias entre químico y tóxico. “Un producto químico es aquel que se hace en un laboratorio. Que sea químico no quiere decir que sea perjudicial. Hay algunos productos como los esmaltes de uñas que lógicamente tienen que hacerse en un laboratorio”. El problema surge cuando se fabrican productos que incluyen componentes químicos innecesarios.
“También hay que tener mucho cuidado con productos veganos” añadía Diana. Que sea vegano quiere decir que no han utilizado ningún ingrediente animal en el proceso, pero puede estar lleno de componentes perjudiciales o ser muy contaminante con el medio ambiente. “Hay que tener cuidado”.
EXFOLIANTES, PLANTAS MEDICINALES, ACEITES
Lo que ambas defendían es que lo más natural es aquello que haces en casa. Por ello quisieron dar un par de “recetas” para hacer cosmética casera. Marta empezó por unas gotas de remolacha en los labios, mejillas y nariz “te da un aspecto de mejor cara” decía.
Respondiendo a peticiones de seguidoras, Diana recomendó arcillas para el pelo graso, mezcladas con algún ingrediente sólido para utilizarlas como exfoliante del cuero cabelludo. “Otro exfoliante que viene genial” añadía Marta “es mezclar café molido con aceite de coco”.
El aceite es un tema peliagudo. Si no es de buena calidad produce el efecto contrario al deseado, engrasa la piel y no la cuida. Muchos de los aceites que venden en el mercado están hechos con aceite de olvida, girasol y en menor proporción de aguacate, coco o el que realmente buscamos. Diana puntualizaba, que lleve aceite de oliva no es malo, de hecho el aceite de oliva también se utiliza en la piel y no tiene por qué no servir, pero se utiliza para disminuir la densidad de otros aceites como el de aguacate, mucho más caro. Simplemente puede no ser lo que estás buscando.
Sobre cómo elegir el aceite, “Cuanto más pequeña es la semilla de la que se extrae el aceite, menos graso será este”. Marta recomendaba el de pipo de uva. Diana, que recordemos tiene una línea de cosmética natural, resaltaba la importancia de que los aceites estén prensados en frío, “si no se prensa en frío pierde muchas propiedades y no sirve para nada”.
Y del aceite al aceite esencial, un mundo diferente y caro, Marta recomendaba la marca do TERRA. Diana admitía que son productos caros, pero alegaba que duran mucho tiempo y que son de muy buena calidad.
La charla, que tuvo una duración de una hora, terminó con la promesa de ambas de volver a unirse y compartir más secretos y consejos con sus seguidores.
El resumen que os damos desde Pachamama: Conocer muy bien las propiedades de los ingredientes, dedicarle tiempo a la composición de los productos, no dejarse llevar por la apariencia del producto o la publicidad que se hace de él. Y sobre el precio, menos pero de mejor calidad, lo fabricado en casa siempre sale más barato (y es más respetuoso con el medio ambiente. Diana decía “Nos preocupa mucho lo que comemos, pero luego nos echamos cualquier cosa en la cara. El pelo, la piel y las uñas son porosas, todo eso puede pasar a nuestra sangre”.
