Últimamente dicen que, a falta de reuniones y contacto físico, buenos son los directos de Instagram, algo con lo que Pachamama no podría estar más de acuerdo. Por eso, para suplir la carencia de eventos culturales y coloquios de la vida real, nosotras decidimos acudir a las citas virtuales de que los sustituyen. La última ocasión tuvo lugar el pasado viernes a las 5 de la tarde, y las responsables de la reunión fueron Marta y Ainhoa, las dos mujeres que están detrás de Yebio y Buva Concept

Les separan unos kilómetros de distancia; el local de Yebio se encuentra en la localidad de Nava, y Buva Concept está situado en el centro urbano de Gijón. Sin embargo, los motivos que unen a estas dos emprendedoras asturianas superan cualitativamente la distancia incluso en tiempos de Covid, cuando más parecen intensificarse esas separaciones. Ambas han decidido consagrar su vida al cuidado del planeta, a combatir la crisis ecológica actual y fomentar un consumo responsable dando ejemplo, y por esa razón, ambas han elegido el mismo camino para conseguirlo: abriendo un pequeño negocio de productos ecológicos.
En ambos comercios ofrecen productos que sirven como alternativa a tuppers, envoltorios, botellas y cualquier almacenaje de plástico. María incluye en su tienda productos de alimentación, cosmética, higiene personal e incluso juegos infantiles, mientras que Aihnoa ha decidido especializar Buva Concept en la venta de ropa ecológica y al alquiler de bicicletas eléctricas.
A pesar de toda esta oferta de productos, las dos propietarias no venían a promocionar los artículos de sus locales, sino que se pusieron en contacto con sus seguidoras para charlar de tú a tú y contarnos su propia experiencia al iniciarse en el consumo responsable y una forma de vida con un impacto positivo en el medioambiente. Acudieron muy puntuales y tranquilas a la hora de reunión y, con la mayor de las naturalidades, entablarían una conversación a tres: ellas y nosotros, sus seguidores. Y de principio a fin, las interacciones de los usuarios a través del chat no cesaron en ningún momento de la conversación.
¿Por dónde se empieza?
Comenzaron con la pregunta más evidente: cómo consiguieron darles ese cambio a sus vidas, a lo que María explica que se empieza “de poco a poco y normalmente con la alimentación”. Buva confirma lo mismo; vas consumiendo menos carne, pescado…Y comienzas a fijarte en más detalles, hábitos, subiendo peldaños. “Es como reformar la casa. Empiezas con el baño y dices: ‘Bueno, pues ya que hago el baño, ¡cómo no voy a hacer la cocina y el salón!’”, cuenta María entre risas.
Respecto a los primeros productos que deberían cambiarse, las dos lo tienen clarísimo. Los básicos, el aceite y la sal. La marca y procesado de un ingrediente de consumo diario como el aceite deberían ser dos cuestiones a tener en cuenta siempre. Recomendaron darles importancia a los aceites de primera presión en frío y utilizar la cantidad justa, siempre usamos más de lo que se necesita. La sal debe ser sin refinar. Otra cuestión básica en los comienzos es la fruta, el consumo de temporada, de origen español y de productores locales.
“¡¡Comer naranjas de Marruecos no tiene sentido ninguno, porque para cuando hayan llegado aquí ya no tienen nutrientes!!”, insistió María
El salto a los reutilizables y una buena planificación
Reconocen que para poder reducir al máximo tu huella medioambiental y sobre todo, evitar el despilfarro, hay que planificar y organizar el consumo de los productos que se usen. Contra eso, María también recuerda en este punto que no es lo mismo el consumo preferente y la caducidad. Cuando se supera el día de consumo preferente puede que los alimentos hayan perdido sus propiedades organolépticas: menos sabor, olor o textura. Pero eso no las hace incomestibles.
Además, María también propone una alternativa al despilfarro de alimentos que beneficia tanto a los negocios como a clientes. Se trata de Too Good, to go, una aplicación móvil que permite poner a la venta cestas valoradas en 10-15€ con productos con una caducidad próxima por unos 5€.
Sobre los desechables, María cuenta que “en realidad el quid de la cuestión son los reutilizables, evitar cualquier cosa de usar y tirar». Y por eso nos dan un abanico interminable de alternativas, de los que he seleccionado los que personalmente considero verdaderos “productos estrella”:
- Copa menstrual y compresa de tela, de la que María matiza: “La gente piensa que cosas como usar compresa de tela es volver para atrás, pero no entiende que los materiales o los productos son diferentes, las calidades son mejores que hace 50 años. Por eso solo se quedan con la opción fácil».
- Papel de cera de abeja: el sustituto del papel de aluminio o film que todos usamos casi diariamente. «Con el calor de la mano moldea, muy recomendable para envolver carnes y pescados…Después de usarlo, se limpia con jabón neutro y agua y no guarda olores ni restos”.
- Bolsas Stasher, tuppers de vidrio o de acero como sustitutos del tupper de plástico: las opciones que María no paraba de enseñar a cámara eran infinitas, y todas igual de válidas. Sobre los tuppers de plástico, Ainhoa añade: “cuando me deshice de los míos, en vez de tirarlos los regalé. Si no quieres usar lo que hay en casa o no lo necesitas, dónalo, regálalo, pero tirarlo hace que ese cambio no sirva para nada”.
- Papel higiénico de bambú: el protagonista de esta cuarentena, el que tantos dolores de cabeza levantó estos meses, tiene un sustituto ecológico hecho de bambú. “El bambú es un tipo de planta que crece muy rápido, por eso no hay peligro de degradación o extinción de su población”.
Sostenibilidad durante una pandemia
Para concluir la hora que duran los directos de Instagram (y que tanto a ellas como a nosotros se nos hizo corta), y por petición de una seguidora en el chat, las dos emprendedoras deciden explicar cómo compaginar la sostenibilidad con el uso de guantes, mascarillas y desinfectantes ahora. Ainhoa reconoce que el tema es complicado, pero anima a optar siempre por mascarillas reutilizables y comprobar que el material de los guantes sea látex.
Sobre la falta de vitamina D (la que el Sol da a nuestra piel) que todos experimentamos estos días, María explica que en su casa todo toman complementos de vitamina D. “No soy nutricionista ni terapeuta, pero sé a ciencia cierta que la vitamina D es importante para fijar el calcio en nuestros huesos, y eso se nota”.
Durante toda la charla mantuvieron una actitud que irradiaba positivismo a través de la pantalla, pero al ser preguntadas por un posible “clic” de la sociedad gracias a esta crisis sanitaria, se mostraron más prudentes. María, de hecho, pone un ejemplo que ratifica lo contrario: “Los primeros días en los que los niños ya podían salir a pasear, en mi pueblo ya veías poco a poco que volvía a haber basura, papelitos de Kinder, de gusanitos, más cigarrillos en el suelo…”.
Ainhoa también adopta una postura igual de escéptica al respecto: “cada vez va a haber virus más resistentes porque no tenemos una relación sana con el medioambiente, con los animales o con el resto de seres humanos”. María replica: “hay que pensar que somos Naturaleza. Aunque se vea muy místico, es así. Formamos parte de la biodiversidad y nos afecta el daño que le hagamos». Lo que ambas reafirman es que se necesita un cambio ya, un cambio que quizá esté hoy un poco más cerca, pero para el que hay que seguir trabajando cada vez más. Y el comercio justo, los reutilizables, las alternativas al plástico, los productos locales y la buena planificación son las dos soluciones con las que una y otra se despiden, dando fin a una hora de charla que durará años gracias a sus enseñanzas.





